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LOS LLUGARINOS

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Ruta de ribera y de montaña.
Duración: 4 horas.
Emplazamiento: En el valle de Trevías.
Distancia: 10 km. aprox.
Punto de Partida: Trevías.
Desnivel: 200 metros.
Grado de Dificultad: Fácil.
Época aconsejada: todo el año.
Accesos: desde Trevías N-634.
Flora: Fresno, aliso, avellano, rosa, salguera negra, laurel.
Fauna: Salmón, nutria, trucha, martín pescador, libélulas y odonatos, camachuelo común, carbonero palustre.
Recomendaciones: respeta las plantas, animales, viviendas, la vida rural y el silencio del paisaje. No tires basura en ningún sitio. Camina por el sendero, los atajos rompen la traza del camino y contribuyen a la erosión del suelo. Cierra los portones, verjas, trancas y puertas de cabaña. Lleva ropa y calzado cómodo.

Esta ruta constituye un suave y agradable paseo por la ribera del Esva y continúa de regreso por el sendero de los molinos. La ruta comienza en Trevías, después de atravesar el río nos dirigiremos hacia la iglesia y una vez pasada ésta nos encaminaremos hacia Balsera.
El camino es una carretera local asfaltada de poco tránsito entre el monte y la ribera del Esva. La carretera supone una barrera para la fauna entre estos dos ecosistemas: el montuno y el fluvial, sin embargo en numerosas ocasiones es franqueada por algún corzo o zorro y sobre todo por los jabalíes. El Esva, a su paso por Trevías, ha originado una extensa vega y los depósitos aluviales procedentes del piedemonte cubren gran parte de su cuenca. Cultivos y prados de siega alternan con la orla de bosque ribereño que en galería recubre el río. La composición de los prados es muy variada. El mayo número de especies corresponde a la familia de las gramíneas, plantas de hojas estrechas y alargadas que confieren a la pradera su característico aspecto de césped. Los tréboles de las familias de las leguminosas es el otro gran grupo de especies presentes en el prado.

Después de atravesar Balsera nos adentramos más en el monte, caminaremos durante este tramo entre robles, castaños, avellanos, abedules y pinos. En ocasiones los eucaliptos se adueñan del paisaje en forma de repoblaciones forestales. En Villar de Bahinas tomaremos un camino a la derecha, según nos indica la la señalización del sendero, que nos llevará hasta Bahinas. Sebes de castaños bordean el camino, nos iremos acercando de nuevo hasta el río, y entre prados de siega nos situaremos en la misma ribera del Esva. Junto con el aliso o humeiro, el fresno es otra de las especies representantes del bosque de ribera atlántico. A lo largo de este trayecto encontraremos preciosos ejemplares de esbelto porte. Alisos, sauces,arces, saúcos, fresnos son hábitat de numerosos pájaros que en primavera y verano acompañan al caminante. Junto a la curruca capitorada, el pinzón vulgar, el zorzal común, el carbonero común y el carbonero palustre, podemos encontrar aves que viven exclusivamente en aguas corrientes como el mirlo acuático, el andarríos chico o el voraz martín pescador. Dada la proximidad de la desembocadura hasta este tramo del río, llegan la gaviota patiamarilla, la garza real y el ánade real. Este escenario natural demuestra la excepcionalidad del Esva como hábitat de una variada y diversa fauna que tiene su mejor representante en el salmón atlántico (Salmo salar) El salmón se considera una especie indicadora de la calidad de las aguas del río. Los salmones llegan rollizos y plateados a nuestros ríos desde finales del invierno hasta principios del verano. Cada individuo vuelve al río donde nació porque es capaz de recordar el olor del agua que habitó cuando era alevín. La buena conservación de la estructura del río y el mantenimiento de la calidad de sus aguas es fundamental para la migración de los salmones. Otra especie presente en abundancia es la nutria (Lutra lutra), representa el último eslabón en la cadena trófica del río. La nutria es quizás el más significativo depredador de los ríos ya que su dieta incluye todo tipo de peces.

Desde Bahinas podemos acercarnos hasta el mismo nivel del río o bien tomar el camino hacia Llendelcastiello. Aquí, el punto más alto de nuestra ruta, se pueden ver magníficas vistas del valle y cómo el río ha ido formando meandros en la llanura. Atravesando el pueblo tomaremos la dirección hacia Brañaverniza. De nuevo caminaremos entre bosquetes de castaños y robles carbayos, hasta que son sustituidos por un extenso pinar de pino marítimo. Esta pista la seguiremos siempre de frente, no tomaremos ningún camino a la derecha a menos que nos lo indique la señalización del sendero. Nos encontramos en una de las zonas del concejo donde el bosque autóctono., La carbayeda oligotrofa, cubre gran parte de los arroyos y hondonadas, como el arroyo de la Braña a la derecha de nuestra ruta o el arroyo de los molinos a nuestra izquierda, y por el que descenderemos hasta Balsera. No en vano nos encontramos dentro del Paisaje Protegido de la Cuenca del Esva. Brañaverniza, braña de invierno, como su propio nombre indica, asentada en collado es habitada por tres familias durante todo el año. En otra época sus habitantes se dedicaban a la trashumancia; con vacas y ovejas subían hasta los pastos de Somiedo y volvían a descansar en invierno. Dejaremos esta braña descendiendo por la senda que serpentea junto al reguero de los Molinos hasta Balsera. A lo largo del caminos nos encontraremos varios molino de agua, que aprovechan la energía cinética del agua para transformarla en energía motriz, la cual a su vez moverá la rueda del molino o rodezno. Todos estos molinos son propiedad particular. Esta atractiva senda nos introduce en un valle estrecho y encajonado, ejemplo de los muchos que conforman la red de drenaje que alimenta el Esva. Al cabo de 35 minutos estaremos de nuevo en Balsera, frente al Esva, con Trevías al fondo, corazón del valle.

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