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CASAS DE INDIANOS



CASA GUATEMALA
La finca conocida como Villa Carmen fue construida por el arquitecto Juan Miguel de La Guardia a finales del siglo XIX, por encargo de don Ventura Olavarrieta, marino en su juventud y emigrante a Cuba, donde intervino en la guerra de aquel país y donde posteriormente consiguió reunir una considerable fortuna.

La propiedad perteneció a los Olavarrieta hasta 1905, año en el que José Ochoa Pérez, para obsequiar a su esposa, llegó a un acuerdo con los herederos de Ventura Olavarrieta para comprar, tanto la finca como los terrenos próximos al Náutico, en la cantidad de 150.000 pesetas de la época.

No obstante, ese año la familia Ochoa de Albornoz no pudo instalarse en su nueva casa al retrasarse el papeleo de la notaría y por ello adquirieron otra casa en Luarca, en la que nació Severo Ochoa el 24 de septiembre de 1905.

La nueva mansión adquirida fue bautizada como Villa Carmen en honor a Carmen de Albornoz Liminiana, su madre.

A pesar de las vicisitudes posteriores de la familia, el fallecimiento de su padre y el traslado a Málaga, todos los veranos se producía el regreso a su Luarca natal, y a Villa Carmen, en la que Severo Ochoa disfrutó de sus años de infancia.

Villa Carmen se organiza en una estructura en H, con tres volúmenes, uno central de cubierta plana con galería acristalada de traza geométrica, decorada en el techo con pinturas murales y dos alas longitudinales, turriformes, rematadas en hastial y con tejados muy inclinados a dos vertientes.

Sin duda lo más llamativo de la mansión es la galería. Se trata de una solución acristalada muy original que estriba en los bastidores que enmarcan las láminas de cristal y que mantienen una cierta armonía con la rica guardamalleta (láminas recortadas de madera) dispuesta bajo los aleros.

Los cuerpos inferior y superior de la galería se decoran con planchas de madera recortadas y caladas a modo de puntillas de fina filigrana. Por otro lado, los bastidores de cristal se alejan de la sencilla reticulación característica en la inmensa mayoría de estos elementos acristalados, definiendo zonas de transparencia en forma aproximadamente ovoidal.



VILLA ARGENTINA

En el año 1899 Juan Miguel de la Guardia firmará dos nuevas construcciones, sitas en el barrio de Villar y encargo de los dos hermanos Manuel y José García Fernández, más conocidos por el sobrenombre de Los Pachorros. Los dos hermanos, vecinos de dicho barrio, eran indianos emigrados a la Argentina, donde residían regentando sus prósperos negocios, aunque destacarán por las fundaciones y donaciones que realizarán en Luarca. Ambas construcciones servirían de residencias veraniegas.

Villa Argentina será encargada por Manuel García Fernández, en una amplia finca próxima a la primitiva vivienda natal.

Resulta un elegante chalet en el que destaca poderosamente la fachada.

Es una construcción con fuertes enmarques esquineros de sillares de granito, que a su vez bordean las dobles ventanas coronadas por arcos rebajados; la parte central de la fachada, ligeramente resaltada, concluye en un alero en frontón, orlado en su parte central con una palmeta en forma de acrótera, elemento decorativo que ya se había empleado en Villa Tarsila.

Pero sin duda, lo más llamativo de la misma es la elegante galería acristalada, en hierro fundido, que en la primera planta se superpone sobre la puerta principal, a la que se accede por una escalera lateral de doble tiro. Dicha galería se sostiene sobre cuatro estilizadas columnas, también de hierro fundido.

Se completa la edificación con una capilla de gusto neogótico y un jardín en el que proliferan los árboles procedentes de América, especialmente las palmeras.



VILLA BARRERA

Villa Barrera fue encargada por José García Fernández, es una casona de gran originalidad y rareza en las construcciones de Juan Miguel de la Guardia, así como en la mayoría de los edificios realizados para burgueses o indianos.
Si la tónica dominante en este tipo de edificaciones es la esbeltez de inmueble, en este caso predomina la horizontalidad. Resulta un edificio en forma de prisma apaisado y chato, más relacionado con las proporciones de los cuerpos construidos en los países americanos, que consta de semisótano y una única planta principal.

También es llamativa en de la Guardia la combinación de dos fachadas simétricas de tratamiento clasicista y otras dos de tratamiento goticista, dispuestas en los muros opuestos, anunciando una modalidad de eclecticismo arquitectónico insólito. Asimismo es destacable la cubierta plana rematada por balaustrada, más propia del mundo colonial. No sabemos si el cliente influyó en el tracista para que realizara un edificio tan peculiar.

Como anécdota, en esta casa se alojó por dos veces el Príncipe de Asturias, don Alfonso de Borbón, hijo de Alfonso XIII; la última de ellas en septiembre de 1930.



VILLA CARMEN
La finca conocida como Villa Carmen fue construida por el arquitecto Juan Miguel de La Guardia a finales del siglo XIX, por encargo de don Ventura Olavarrieta, marino en su juventud y emigrante a Cuba, donde intervino en la guerra de aquel país y donde posteriormente consiguió reunir una considerable fortuna.

La propiedad perteneció a los Olavarrieta hasta 1905, año en el que José Ochoa Pérez, para obsequiar a su esposa, llegó a un acuerdo con los herederos de Ventura Olavarrieta para comprar, tanto la finca como los terrenos próximos al Náutico, en la cantidad de 150.000 pesetas de la época.

No obstante, ese año la familia Ochoa de Albornoz no pudo instalarse en su nueva casa al retrasarse el papeleo de la notaría y por ello adquirieron otra casa en Luarca, en la que nació Severo Ochoa el 24 de septiembre de 1905.

La nueva mansión adquirida fue bautizada como Villa Carmen en honor a Carmen de Albornoz Liminiana, su madre.

A pesar de las vicisitudes posteriores de la familia, el fallecimiento de su padre y el traslado a Málaga, todos los veranos se producía el regreso a su Luarca natal, y a Villa Carmen, en la que Severo Ochoa disfrutó de sus años de infancia.

Villa Carmen se organiza en una estructura en H, con tres volúmenes, uno central de cubierta plana con galería acristalada de traza geométrica, decorada en el techo con pinturas murales y dos alas longitudinales, turriformes, rematadas en hastial y con tejados muy inclinados a dos vertientes.

Sin duda lo más llamativo de la mansión es la galería. Se trata de una solución acristalada muy original que estriba en los bastidores que enmarcan las láminas de cristal y que mantienen una cierta armonía con la rica guardamalleta (láminas recortadas de madera) dispuesta bajo los aleros.

Los cuerpos inferior y superior de la galería se decoran con planchas de madera recortadas y caladas a modo de puntillas de fina filigrana. Por otro lado, los bastidores de cristal se alejan de la sencilla reticulación característica en la inmensa mayoría de estos elementos acristalados, definiendo zonas de transparencia en forma aproximadamente ovoidal.



VILLA CRISTINA

Villa Cristina tiene estilo neorrenacentista. Construida en torno a 1889, fecha que aparece en la verja, posiblemente por J.M. de la Guardia, en la zona de Villar de Luarca. Fue adquirida por Macario Fernández y Cristina Pérez al poco tiempo de su construcción

El edificio presenta una planta de tipo cuadrangular de tres cuerpos con tejados independientes a dos aguas. Tiene la clásica estructura de hotel en H, tan típicamente francés. El equilibrio se consigue mediante el reparto simétrico de los vanos sobre el muro.

La puerta de acceso al interior de la construcción está situada en el centro de la fachada formada por dos columnas adosadas derivadas del orden corintio con volutas y un dintel decorado con una fina guirnalda de laurel y un espejo oval. La decoración, de claro influjo historicista a base de espejos, guirnaldas, palmetas , rosetas, motivos florales, veneras y volutas, se concentra en vanos, dinteles, pilastras y ménsulas.

Es de destacar que la casa para los criados y la cochera, ubicados habitualmente en una zona marginal de la finca, están en esta casona situados de forma simétrica a ambos lados de la fachada. Aún conserva en la parte trasera la guardamalleta bajo el alero realizada en fina filigrana de madera. La poseía también en la parte delantera pero hace años que fue eliminada debido a su deterioro.



VILLA EXCELSIOR

Obra realizada en 1912 por Manuel del Busto, para Manuel Menéndez de Andés, se encuentra en Barcellina. Resulta una de las obras más pretenciosas y fetichistas del arquitecto.

Esta espectacular construcción se concibió para formar parte de los barrios residenciales de Barcellina y Villar, que constituyen uno de los conjuntos más representantes en Asturias en lo que entendemos como arquitectura de indianos.

La planta mide 30 metros de largo por 20 de ancho y su estructura es rectangular, con tres cuerpos irregulares claramente diferenciados, haciendo mas acusada la asimetría de la construcción. La esquina del edificio se resuelve con una torre espectacular con una cúpula cubierta con azulejo verde de gran valor cromático y estético.

Cabe mencionar que en la construcción de Villa Excelsior, posiblemente también en la del Casino, y en la de Villa Tarsila, obra de Juan Manuel de la Guardia, trabajó como maestro de obras el luarqués Eloy Méndez.




VILLA ROSARIO

El proyecto más importante del arquitecto Julio Galán Carvajal es la reforma de una antigua vivienda, Villa Rosario,de planta en H, muy similar a otras construidas en la década de 1880 en el mismo Villar de Luarca.

La primitiva construcción, posiblemente realizada por Juan Miguel de la Guardia, fue encargada por el matrimonio formado por Salomé González Álvarez de Canero y Gervasio Martínez, que procedían de Rosario (Argentina). Una de sus hijas, Salomé, casada con Marcelino Rico Rivas, residió en la mansión junto con sus hijos Cipriano y Marcelino (Lino) Rico (éste último nació en la misma). En una fecha posterior a 1910 la casa fue vendida a Ramón García por 35.000 pesetas.

Entre 1915 y 1919 se aborda la modernización de esta vivienda construida aproximadamente unos treinta años antes. Galán Carvajal, encargado de proyectar la reforma,se mantiene fiel al esquema de planta en H, dedicando todo su empeño a la mejora, adaptación del interior y cambio de imagen de la fachada.

Las buhardillas y cuerpos altos de las alas laterales, sólo ligeramente adelantados sobre el volumen central, se configuran a modo de frontispicios de perfiles mixtilíneos, como soluciones características del eclecticismo, de clara influencia vienesa en la pureza de la geometría de las líneas y volúmenes.

De nuevo un elegante pórtico resalta la fachada del edificio, constituyéndose en su parte superior un balcón-mirador.

Utiliza Galán en la fachada un elemento decorativo de moda en ese momento: los azulejos de delicados colores, predominando la gama de azules, verdes y amarillos..

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